Sigues abrazado a mis recuerdos, ensoñaciones que componen mil sentidos, y no sé que hacer, quizás porque no hay nada que hacer, tan solo esperar que se pare el tiempo.
Mejor, ando un poco mejor de ánimos, aunque según me pilla me vengo un poco abajo, pero bueno, siempre quedan esas pequeñas cosas que nos engrandece el día, unas palabras, un beso o una simple sonrisa. ¿Qué se necesita cuando menos es más?
Cada día amanece aunque mis ojos no quieran abrir, cada día más perdidos los segundos se amontonan en mi reloj atascando las manecillas en su laborioso caminar.